24/05/2010

Con motivo de celebrarse el bicentenario de la Revolución de Mayo, solicitamos a reconocidos historiadores de diversas corrientes históricas que escribieran un breve texto con motivo de la celebración. Este es el documento conjunto que presentaron:

Llamamos Revolución de Mayo a la serie de acontecimientos revolucionarios ocurridos en mayo de 1810 en la ciudad de Buenos Aires. Como consecuencia de la revolución fue depuesto el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y reemplazado por la Primera Junta de Gobierno. Estos eventos se sucedieron en una semana conocida como la Semana de Mayo, que transcurrió entre el 18 y el 25 de mayo, fecha de asunción de la Primera Junta. En esta ocasión, se reunieron a las puertas del Cabildo todos los integrantes del pueblo, atraídos por su espíritu patriótico, soportando la pesada lluvia bajo sus paraguas. Las mazamorreras, con sus empanadas, harían más llevadera la histórica jornada.

No debemos olvidar, sin embargo, a próceres de la talla de French y Berutti, verdaderos hombre de espíritu revolucionario quienes, con su caracter explosivo y compromiso con la patria, sembrarían la semilla revolucionaria que sería retomada años después por héroes como el Che Guevara y Fidel Castro. Afortunadamente para el futuro de la Nación Argentina, quiso el destino que la primera junta fuera integrada por revolucionarios de armas tomar, en contraste a los cobardes oligarcas como Larrea o Paso. Un detalle curioso: los tan célebres paraguas pertenecían, en realidad, a una minoría acomodada, insensible al sufrimiento de las clases obreras, representadas de manera xenofóbica como negras mazamorreras en los actos escolares actuales.

Dentro del Cabildo, por otra parte, la situación era muy distinta a lo que los libros de historia nos han enseñado. Circulan todo tipo de historias acerca del sentimiento homosexual latente entre Mariano Moreno y Cornelio Saavedra, relación que ha sido descrita en infinidad de cartas entre ellos; estas historias, sin embargo, tienden a ser opacadas por las tendencias masoquistas de Miguel de Azcuénaga, bien conocidas por los integrantes de la Primera Junta. Las discusiones acerca de si pertenecer o no a España dividieron por mucho tiempo a los miembros del Primer Gobierno Patrio, situación en la cual jugaría un rol vital el homosexual Manuel Belgrano. Si bien son poco claros en este aspecto, los registros indican que en aquella ocasión el clima era agradable con un cielo despejado.

El pueblo, armado hasta los dientes por la cercanía con las invasiones inglesas, estaba intranquilo aquel 25 de Mayo, dispuesto a tomar las armas si la junta no decidía la inmediata deposición del virrey Cisneros, instigados en parte por terroristas de poca monta como French y Berutti, más interesados en sus propios intereses que en el bienestar de la patria. Afortunadamente, la formación militar de los integrantes de la Primera Junta supo mantener en rumbo la revolución patriótica que allí se gestaba. La historia, sin embargo, supo ser injusta con aquellos patriotas, calumniándolos con rumores infundados provenientes de historiadores más interesados en imponer su agenda socialista que en contar la verdad de aquella gesta.

A pesar de que no resulta difícil creer que un grupo militar se complote para derrocar a un gobierno, fue en realidad el espírituo de lucha por los compañeros la razón de que la revolución llegara a buen término. Frases como esta son viles mentiras, utilizadas por grupos de izquierda para imponer a la juventud su ideología marxista. A pesar de estas diferencias, sería Saavedra (conocido fiestero entre los bares de la época, acompañado siempre por Mitre) quien se dirigió a la multitud para informar la novedad. Debido al mal clima - aunque no llovía - sí, si llovía, y los únicos que tenían paraguas eran los p… oligarcas. Eso lo decís vos porque sos un zurdito. ¡Callate, facho! Y no olvidemos que a San Martín lo engañaba su mujer mientras él estaba de campaña. ¡Callate vos también, chimentero! Señores, por favor, ¡un poco de cordura! Recuerden… ¡Traé para acá! ¡Por un estado socialista y el cierre definitivo de la policía, y el reemplazo de la mazamorrera negra por un pregonero de los pueblos nativos! No, pará, soltá, soltBASTA DE ESTUPIDECES, ARGENTINOS, ¡RECUPEREMOS NUESTRA PATRIA! Esperen, no olvidemos lo importante: ¡Sarmiento era fiestero! ¡Rosas tenía olor a pata! ¡BASTA! ¡Fuera de acá todos!

Y así recordamos, en este 25 de Mayo, los 200 años de nuestra independencia, fecha para celebrar la unidad y la fraternidad del pueblo argentino. A pesar de que en realidad la Constitución se firmó el 9 de Julio.

Y sí había paraguas.

16/04/2010

Hoy me levanté odiando. No odiando levantarme, como siempre, sino odiando todo y a todos. Odio mis pantalones, tan creídos de sí mismos (”mírenme, mírenme, soy un pantalón, tengo dos piernas, uuuhhh”), y odio a las medias por no tener la decencia de cerrar esos estúpidos agujeros que tienen en las puntas. Odio el desayuno, mi cepillo de dientes, la canilla que no cierra del todo bien y odio, odio, ODIO que se haya perdido la escobilla de la afeitadora eléctrica. Detesto también a la mañana, llena de esperanzas falsas y oportunidades vacías, con ese estúpido Sol que me hace tener calor por culpa de andar de pantalón largo (ni hablar de pantalón corto - odio los pantalones cortos). Pero a no engañarse: maldigo también a las nubes, por haberse dispersado y no hacer siquiera una sombra decente.

Odio viajar en colectivo, detesto ir a trabajar, estoy podrido tener siempre la misma música en el MP3 y maldigo al colectivo por dejarme a 3 estúpidas cuadras. Me saca de mis casillas tener que atender a los clientes de la empresa, pero más aún me revienta decirles “ahora voy” sabiendo que no es cierto y que voy a pasar otra hora leyendo las típicas estupideces en internet. Y por supuesto, odio chequear mi Facebook, y odio aún más que nadie comente mi status (que, casualmente, dice “Martín ODIA A TODO Y A TODOS, EN ESPECIAL A VOS”).

Odio que el día se pase tan rápido, odio tener que volver a mi casa, me harta que no haya nada para la merienda, y detesto aún más que no haya mandados que hacer (aunque no me aguanto a esos inútiles del mercado, así que es difícil saber qué es peor). Odio que anochezca, odio el ruido de los platos sobre la mesa, odio la comida (no a la comida en particular, sino al acto de tener que comer en sí, a hacer lo mismo día tras día por toda la vida… ¿para cuando las pastillas con el almuerzo completo?), odio levantar la mesa, odio irme a mi pieza y odio que no haya nada que valga la pena encontrar a la noche en internet.

Y en mi estúpido escritorio, rodeado de muebles de los cuales estoy harto, usando esta maldita PC que nunca termina de andar del todo bien, espero a que ella me escriba, me diga “hola”, me demuestre que sabe que existo. A ella no la odio.

Pero ella nunca me dice nada.

09/04/2010

Como mencioné brevemente en un artículo anterior, hace un par de años que soy practicante de Karate-Do. En base a la experiencia adquirida es que les presento el siguiente cuadro, el cual les explicará de manera directa y didáctica cómo debe reaccionar un artista marcial frente a un asaltante armado, en base a la graduación individual:

10º Kyu: Usted acaba de empezar a practicar, probablemente la semana pasada. En esta etapa de su entrenamiento, lo mejor que puede hacer es comprarse un arma.
9º Kyu: Igual que el caso anterior, pero ahora debe comportarse con serenidad y compostura mientras empuña el arma. Después de todo, usted está transitando el camino marcial, por lo que no es correcto que utilice expresiones tales como “te voy a llenar de agujeros, te voy a llenar” o similares. Se sugiere reemplazar la risa malvada anterior al disparo por una leve reverencia.
8º Kyu: Ya en esta etapa Ud. debe comenzar a valerse por sí mismo, por lo que se recomienda sustituir el uso de un arma por las primeras técnicas básicas. La siguiente técnica ha demostrado buenos resultados: al momento de ser amenazado, entregue la billetera (incluso si no se la han solicitado), arrójese al piso, hágase una bolita y llore desconsoladamente. Chuparse el dedo es opcional.
7º Kyu: Similar al paso anterior, pero al menos ahora debe hacerse una bolita de manera marcial, manteniendo la postura firme y llorando con un mínimo de ruido. Intentar entablar conversación con su oponente es aceptable. Chuparse el dedo no. En este punto, usted debe deshacerse de su arma de manera definitiva.
6º Kyu: ¿Qué parte de “deshacerse de su arma” no le ha quedado clara? Entregue su arma a su instructor asignado lo antes posible.
5º Kyu: Usted ya debería haber aprendido a tirar un par de golpes de manera correcta, por lo que puede comenzar a intentar algún contrataque, en tanto y en cuanto su oponente…

  • … empuñe como “arma” una banana, pepino o fruta similar que debería haber escondido en el bolsillo pero se olvidó
  • … sostenga un cuchillo por el lado del filo, fruto del apuro por asaltarlo
  • … se distraiga mirando el cañón del arma para asegurarse que esté cargada

En caso contrario, es altamente recomendable seguir con el procedimiento usual (arrojarse al piso, etc.).

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10/12/2009

Hoy recordamos los 10 años del retiro de Boris Brovchenko, tal vez el más rudo miembro del escuadrón de bomberos que esta institución haya conocido. Nacido en las heladas estepas de Siberia, en lo que solía ser la Unión Soviética, Boris pasó gran parte de su vida adolescente luchando contra osos, talando árboles y pescando en lagos helados. Durante el auge de la Guerra Fría emigra a la Argentina hasta el barrio de Caballito, barrio en el que vivió el resto de su vida. Careciendo de estudios formales, y desconociendo por completo el castellano, Boris consiguió empleo en lo que hoy es el Cuartel de Bomberos Voluntarios de La Boca, cuartel en el cual trabajaría toda su vida hasta su retiro, en 1999.

Es importante notar que, dadas las bajísimas temperaturas de las estepas siberianas, Boris no había visto un incendio en su vida. De hecho, un dato poco conocido es que, en los crudos inviernos siberianos, el fuego mismo se congela y es necesario descongelarlo a martillazos para poder cocinar. Y ni hablar de utilizar mangueras con agua, las cuales se revientan como si fueran botellas en un freezer. Estos datos, que pueden parecer menores, son los ingredientes que dieron origen a una leyenda que aún hoy se recuerda.

Los bomberos de Caballito, habiendo notado simultáneamente que Boris no entendía una palabra de castellano pero que tenía una espalda ancha como una topadora, decidieron darle el hacha del cuartel y ponerlo a tirar abajo las puertas de las casas hasta que pudieran explicarle qué es una manguera, cómo se usa, y por que no debía utilizarla para enlazar los osos del zoológico. Sin embargo, llegado el momento, cuando le hicieron a Boris la señal de que tirara abajo la puerta de la casa que se incendiaba (mediante una seña que, en retrospectiva, podría haber sido un poco más directa), vieron con asombro como Boris tiraba abajo la puerta con la fuerza de sus puños, y entraba corriendo al lugar. ¡Y eso fue sólo el principio! Acostumbrado a lidiar con el tenue fuego de su Siberia natal, y armado únicamente con un hacha que para él parecía un escarbadientes, Boris comenzó a atacar al fuego con sus propias manos, partiéndolo mediante hachazos, ahorcándolo entre sus musculosos brazos, pateándolo y, según se cuenta, hasta a los mordiscones. Y no fueron pocos los que se sorprendieron cuando, 20 minutos después, vieron a Boris Brovchenko salir del interior de la casa. Ligeramente chamuscado, sí, pero con una gran sonrisa por haber cumplido bien con su primer trabajo y, más sorprendente aún, sin que quedara rastro alguno del incendio.

Durante años, Boris fue el único caso documentado de un bombero capaz de pelearse contra un incendio y ganarle. Cuando finalmente supo suficiente castellano como para entender de qué servía la manguera ya era tarde, pues Boris le había tomado el gusto al ejercicio (”así es más divertido”, solía justificarse), y no abandonó nunca su costumbre. A veces, sólo por diversión (y si la multitud era lo suficientemente grande), solía hacerse el distraído y tiraba un poco de agua como si nada (es justo aclararlo: cuando tomaba la manguera por sí mismo, más que apagar un incendio parecía que estuviera regando las plantas), hasta que la multitud se desesperaba, momento en el cual tiraba la puerta abajo y entraba corriendo, mientras la multitud enloquecía al grito de “dale Ruso, daleee Ruuuuussoooo“.

Hoy en día, Boris vive aún en el barrio, junto a su esposa y sus dos hijos. Ninguno de ellos parece estar interesado en seguir los pasos de su padre en el Escuadrón de Bomberos, lo cual no significa que no lleven la sangre de la familia en las venas: el menor de sus hijos, Vladimir Gustavo, fue el encargado de hacer el asado durante la fiesta que organizó el Cuartel de Bomberos. A nadie pareció sorprenderle que, después de prender el fuego, Vladimir tomara cada tanto las brazas entre sus manos para ver si estaban lo suficientemente calientes.

05/06/2009

Siguiendo una costumbre recién inventada, publicamos hoy más cuentos cortos de nuestra serie de cuentos cortos. Siendo gente a la que le gusta los desafíos inútiles, ninguno de ellos excede las 100 palabras.

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Tengo 5 cuentas de e-mail, mensajería instantánea vía Yahoo, Messenger y Google; tengo un sitio web tradicional y un blog, un álbum de fotos, una cuenta en Facebook y una cuenta en LinkedIn. Tengo una página en Youtube. Tengo un sitio web en mi facultad.

Lo que no tengo es amigos para llenarlas.

Debe ser porque no tengo Twitter.

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Luego de años de investigar, los científicos llegaron a la conclusión de que Stonehenge es un observatorio estelar. Estos mismos científicos dijeron también que el Mecanismo de Antikythera sirve para medir la posición de cuerpos celestes. Las pirámides de Chichen-Itza y Giza, agregan, serían también observatorios astronómicos. Los dibujos de objetos voladores en cuadros medievales serían en realidad meteoritos.

Una sola cosa es clara: o los pueblos antiguos no hacían otra cosa que mirar para arriba, o “es para observar las estrellas” es la versión científica de “no tengo idea”.

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03/05/2009

Hoy tenía ganas de escribir pero, al igual que a Joan Manuel Serrat, no se me ocurría nada. Salí, entonces, a dar un paseo, con la esperanza de encontrar un vecino andando en bicicleta, una flor que amerite un texto romántico, un suceso interesante o un millón de dólares, pero aparentemente ninguna de estas cosas suelen encontrarse a las 3 de la mañana. Excepto la plata, que sí la encontré y que me hizo millonario de la noche a la… noche. Porque todavía era de noche, ¿se entiende? En vez de “de la noche a la mañana”, yo… bah, no importa. Igual no era tan gracioso.

Siempre me pregunté qué haría si me volviera millonario de la noche a la mañana (nope, sigue sin ser gracioso). Mi primer impulso fue comprarme un alfajor, pero me dí cuenta de que ahora que tenía todo el efectivo que podría desear eso sería un despropósito. Así que me compré dos. No conforme con ello, decidí hacer algo un poco más osado, inspirándome en una anécdota de mi vida de joven. La cosa viene más o menos así: ¿jugaron alguna vez al juego ese donde se escribe una frase con espacios en blanco, y después hay que completarla con palabra al azar? Yo sí, y una vez unos amigos y yo hicimos una variación que en su momento nos pareció interesante: en vez de completar la frase como palabras tontas como “vaca“, “botón” o “perro” decidimos poner términos arriesgados (no voy a decir cuáles, aunque sepan que la palabra “matar” fue agregada para darle más emoción) y cada uno tenía que hacer lo que sea que le saliera sorteado.

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28/04/2009

Estoy enfermo y en cama, así que no esperen que actualice por un par de días. Agregado a eso, tengo hambre y encima tengo que terminar sí o sí un trabajo para mañana, así que estoy escribiendo esto desde la cama, acostado contra la pared y sin nada más que una botella de agua.

No tengo mucho más que decir. Solamente espero que si este es mi último post, a alguien le de cargo de conciencia por no acercarme al menos un paquete de galletitas.

Como una (mala) forma de compensar por el tiempo sin actualizaciones, les dejo una nota que escribí en mi cuenta de Facebook recientemente:

Las cosas acerca de mí que Facebook no me deja poner

Al crear mi perfil, Facebook me preguntó mi nombre, edad, fecha de nacimiento, escuela secundaria (no me dejó poner todas), trabajo, libros y películas preferidas, candidato preferido para las próximas elecciones, marca de celular, cuando me afeité por última vez y qué número calzaba. No me preguntó, sin embargo, si soy feliz. Sospecho que si me lo hubieran preguntado tendrían que haber pretendido después interesarse por la respuesta, y hacer amigos para toda la vida no es la idea de este sitio. Aún así, decidí hacer un listado de las cosas que Facebook no me pregunta, con la esperanza de que alguien escriba un libro basado en mi vida.

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04/04/2009

Benjamin Case es un hombre común, nacido aquí en Córdoba. A los 34 años compró una camisa, la cual vino con un botón defectuoso parecido a un botón con una media Luna pegada, producto de un error de fabricación. El señor Case usó su camisa durante toda su vida hasta su jubilación, mostrando a sus conocidos su inusual botón de tanto en tanto.

Recientemente, Hollywood intentó llevar su vida al cine, pero hubo un error de tipeo en algún punto y la historia resultante tiene poco o nada que ver con la versión original.

El Sr. Case perdió su botón el año pasado en su jardín, y no ha tenido noticias de él desde entonces.

23/03/2009

Tapa del Libro ¿Eres una rana?La imagen que ven en este artículo es la tapa de un libro muy interesante que encontré hoy en mi caminata por las peatonales de Córdoba. El libro, tal como lo indica su título, nos plantea una pregunta inusual más no por ello menos importante: ¿soy una rana?

En un principio confieso que no le dí demasiada importancia a la idea. ¿Una rana? ¿Yo? ¡Pfff!, me dije. Pero tras pensarlo un poco más confieso que me entró la duda. Después de todo, me gusta mucho la lluvia. Y tengo un salto más o menos largo. Y además una vez me salió una verruga. No soy un alarmista, de esos que dicen “Aaah, tengo una verruga, ¡debo ser una rana!“, pero deben reconocer que la evidencia amerita, al menos, un análisis un poco más detallado.

Mi primera idea fue comprar el libro, leerlo de principio a fin, y aplicar lo aprendido para establecer de forma inequívoca si soy o no una rana. Esta idea, sin embargo, tiene un defecto: las ranas no son animales concientes de sí mismos (no saben que son ranas, por así decirlo, piensan que son cualquier cosa, un búfalo por ejemplo). Luego, por simple deducción, yo no podría saber si soy o no una rana, en caso de serlo. Esto explicaría, también, el por qué viví tanto tiempo sin notar mi verdadera naturaleza anfibia. Así que recurrí a la segunda mejor idea que se me ocurrió: tomé una foto del libro (la que ven) y decidí consultar con aquellos que me rodean.

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06/03/2009

Para variar un poco, hoy vamos a ponernos melancólicos con una pequeña selección de cuentos cortos sobre el amor y el abandono. Basados en una idea original de Hernán Casciari, ningún cuento posee menos de 100 palabras ni excede las 200.

Tuve una novia una vez. Yo era muy feliz a su lado, y creíamos que duraría para siempre. Le dí mi amor. Le dí mi corazón. La nombré la luz de mis días y la reina de mis noches. Le juré que la amaría por siempre.
Hoy ella ya no está, y se llevó con ella mi amor y mi corazón.
Mi verdadero problema es la parte de amarla eternamente: como los contratos verbales son válidos en nuestro país, y dado que olvidé aclarar que el contrato se anulaba en caso de ruptura de la relación por una de las partes, aún hoy sigo amándola y lo haré, según lo acordado, por siempre.
Tal vez debería consultar a un abogado. En todo caso, no sé qué es peor: un juicio civil y multa por ruptura intempestiva de contrato, o llorarla todas las noches esperando que vuelva.

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