Con motivo de celebrarse el bicentenario de la Revolución de Mayo, solicitamos a reconocidos historiadores de diversas corrientes históricas que escribieran un breve texto con motivo de la celebración. Este es el documento conjunto que presentaron:
Llamamos Revolución de Mayo a la serie de acontecimientos revolucionarios ocurridos en mayo de 1810 en la ciudad de Buenos Aires. Como consecuencia de la revolución fue depuesto el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y reemplazado por la Primera Junta de Gobierno. Estos eventos se sucedieron en una semana conocida como la Semana de Mayo, que transcurrió entre el 18 y el 25 de mayo, fecha de asunción de la Primera Junta. En esta ocasión, se reunieron a las puertas del Cabildo todos los integrantes del pueblo, atraídos por su espíritu patriótico, soportando la pesada lluvia bajo sus paraguas. Las mazamorreras, con sus empanadas, harían más llevadera la histórica jornada.
No debemos olvidar, sin embargo, a próceres de la talla de French y Berutti, verdaderos hombre de espíritu revolucionario quienes, con su caracter explosivo y compromiso con la patria, sembrarían la semilla revolucionaria que sería retomada años después por héroes como el Che Guevara y Fidel Castro. Afortunadamente para el futuro de la Nación Argentina, quiso el destino que la primera junta fuera integrada por revolucionarios de armas tomar, en contraste a los cobardes oligarcas como Larrea o Paso. Un detalle curioso: los tan célebres paraguas pertenecían, en realidad, a una minoría acomodada, insensible al sufrimiento de las clases obreras, representadas de manera xenofóbica como negras mazamorreras en los actos escolares actuales.
Dentro del Cabildo, por otra parte, la situación era muy distinta a lo que los libros de historia nos han enseñado. Circulan todo tipo de historias acerca del sentimiento homosexual latente entre Mariano Moreno y Cornelio Saavedra, relación que ha sido descrita en infinidad de cartas entre ellos; estas historias, sin embargo, tienden a ser opacadas por las tendencias masoquistas de Miguel de Azcuénaga, bien conocidas por los integrantes de la Primera Junta. Las discusiones acerca de si pertenecer o no a España dividieron por mucho tiempo a los miembros del Primer Gobierno Patrio, situación en la cual jugaría un rol vital el homosexual Manuel Belgrano. Si bien son poco claros en este aspecto, los registros indican que en aquella ocasión el clima era agradable con un cielo despejado.
El pueblo, armado hasta los dientes por la cercanía con las invasiones inglesas, estaba intranquilo aquel 25 de Mayo, dispuesto a tomar las armas si la junta no decidía la inmediata deposición del virrey Cisneros, instigados en parte por terroristas de poca monta como French y Berutti, más interesados en sus propios intereses que en el bienestar de la patria. Afortunadamente, la formación militar de los integrantes de la Primera Junta supo mantener en rumbo la revolución patriótica que allí se gestaba. La historia, sin embargo, supo ser injusta con aquellos patriotas, calumniándolos con rumores infundados provenientes de historiadores más interesados en imponer su agenda socialista que en contar la verdad de aquella gesta.
A pesar de que no resulta difícil creer que un grupo militar se complote para derrocar a un gobierno, fue en realidad el espírituo de lucha por los compañeros la razón de que la revolución llegara a buen término. Frases como esta son viles mentiras, utilizadas por grupos de izquierda para imponer a la juventud su ideología marxista. A pesar de estas diferencias, sería Saavedra (conocido fiestero entre los bares de la época, acompañado siempre por Mitre) quien se dirigió a la multitud para informar la novedad. Debido al mal clima - aunque no llovía - sí, si llovía, y los únicos que tenían paraguas eran los p… oligarcas. Eso lo decís vos porque sos un zurdito. ¡Callate, facho! Y no olvidemos que a San Martín lo engañaba su mujer mientras él estaba de campaña. ¡Callate vos también, chimentero! Señores, por favor, ¡un poco de cordura! Recuerden… ¡Traé para acá! ¡Por un estado socialista y el cierre definitivo de la policía, y el reemplazo de la mazamorrera negra por un pregonero de los pueblos nativos! No, pará, soltá, soltBASTA DE ESTUPIDECES, ARGENTINOS, ¡RECUPEREMOS NUESTRA PATRIA! Esperen, no olvidemos lo importante: ¡Sarmiento era fiestero! ¡Rosas tenía olor a pata! ¡BASTA! ¡Fuera de acá todos!
Y así recordamos, en este 25 de Mayo, los 200 años de nuestra independencia, fecha para celebrar la unidad y la fraternidad del pueblo argentino. A pesar de que en realidad la Constitución se firmó el 9 de Julio.
Y sí había paraguas.







La imagen que ven en este artículo es la tapa de un libro muy interesante que encontré hoy en mi caminata por las peatonales de Córdoba. El libro, tal como lo indica su título, nos plantea una pregunta inusual más no por ello menos importante: ¿soy una rana?
