Todos tenemos frases que consideramos importantes, ¿verdad? O sea, frases que repetimos sin darnos cuenta a cada rato, no porque sean del saber popular (”al que madruga, Dios lo ayuda“, por ejemplo) sino porque son cosas que reflejan nuestra forma de pensar. Hace poco, por una de esas casualidades que no viene al caso, me dí cuenta de que algunas de esas frases mías, frases que casi definen mi estilo de vida, no son frases obtenidas del Talmud, la Biblia, el Corán, los libros de Paulo Coelho, de Chocolate caliente para el alma o libros profundos por el estilo, sino de situaciones tan superficiales que casi da vergüenza.
Por supuesto, el hecho de que lo esté comentando aquí significa que no me da la suficiente vergüenza aún como para no convertirlo en un post, así que en una especie de pseudo-servicio a la comunidad les dejo tres que me vienen a la mente, aunque para serles honestos con las dos primeras basta y sobra:
- Pusieron el sillón, y armaron la casa encima
- Esta frase es, de lejos, la más conflictiva. Por un lado, es la frase a tener en cuenta cuando algo parece que no marcha. Por el otro lado, lo saqué de un programa sinónimo de la decadencia de la televisión, que no es otro que Gran Hermano. La situación es la siguiente: en una ocasión, por motivos que nunca pude ni me interesó establecer, estaban tratando de sacar un sillón al patio. Mientras peleaban porque la porquería no quería salir, se dio la siguiente conversación:
- Che, este sillón no pasa por esta puerta!
- No, si pusieron el sillón y armaron la casa encima…
- No voy a discutir que la frase es una estupidez, pero si lo pensamos tiene algo de valor detrás: cada vez que quiero desarmar algo y no puedo, cuando ya estoy por darme por vencido, me digo a mí mismo, en ese mismo tono irónico, “seguro que pusieron esto acá y armaron el aparato encima“, lo cual me convence de que el que yo no esté encontrando la solución no significa que no exista una solución. Como consejo es bastante bueno, y más de una vez me ha convencido de no darme por vencido. Incluso la vez que tuve que desarmar una PC donde, efectivamente, habían puesto la lectora y remachado la CPU encima. Pero esa es otra historia.
(Nota: aunque supongo que nadie va a creerme, ese es uno de los 3 únicos programas de Gran Hermano que ví en mi vida. En todo caso, la próxima vez que piensen que en este blog no tenemos en cuenta a nuestros lectores, tomen en consideración que estoy arruinando mi imagen pública para traerles un consejo a su vida…) - A veces hay que borrar la cabra
- Este es un consejo que viene del sitio que hoy es Dibujando, aunque no pude encontrar la cita exacta. La frase original era algo así: “En ocasiones, cuando has terminado de dibujar tu bonita cabra, con todas las proporciones correctas y todos los detalles listos, te das cuenta de que no encaja bien en la composición. En estos casos, la única solución es tomar el borrador, borrar tu hermosa cabra y volverla a dibujar, esta vez donde corresponde“, que es una buena forma de decir que, en ocasiones, sin importar el esfuerzo que hayamos dedicado a algo, la mejor solución es, en verdad, borrar todo y volver a empezar (particularmente útil, por ejemplo, si estamos levantando una casa y nos damos cuenta de que pusimos mal una pared, o si estamos tejiendo y tenemos que deshacer 5 metros de tejido).
- Si alguien puede, ¿por que yo no?
- Esta frase es propia, pero se deriva de otra que saqué del comic Spawn - Batman, cuando todavía coleccionaba comics norteamericanos, y que dice algo así como “espero que el esclavo chino que lo construyó supiera lo que hacía“, que yo adapté a “Si un chino pudo hacerlo por 1 dólar al día, yo también puedo” y que, en público, se limita a “Yo también puedo“. Ya sea que usen mi variante o la políticamente correcta, el mensaje es el mismo: se puede, y yo puedo hacerlo. Si alguien hizo antes lo que yo estoy tratando de hacer, es señal de que se puede y de que lo único que hace falta es ponerle un poco más de ganas.
Seguramente a ustedes estas palabras les parezcan una estupidez, pero creo que los conceptos detrás de cada una no están de más.
Habiendo cubierto nuestra cuota de temas trascendentales del mes, volvemos a nuestra programación habitual.


Después de una semana hilando un poco distintas noticias, 

