Nota: este post marca la apertura oficial de nuestro blog. Aún no hemos terminado de diseñarlo, pero al menos ya estamos en un estado de desarrollo suficientemente avanzado como para poder ofrecer una navegación decente. Así que les damos la bienvenida a 7c0h, y esperamos volverlos a ver!
Hoy toca hablar sobre un concepto extraño: la ignorancia. Por mucho tiempo yo, al igual que casi todo el mundo, consideré la ignorancia como una condena, un peso inconmensurable que nos hacía infelices, miserables, y que en general nos arruinaba la vida. Y es que la vida en el desconocimiento no es fácil; uno vive perpetuamente en un estado de duda, de adivinanza, constantemente a la deriva. Vayamos a lo concreto: aquél que no sabe de tecnología siempre se verá superado por su computadora (a la cual no comprende, y a la cual le demuestra ese respeto cercano al miedo que creíamos desterrado de este lado del mundo), su videocasetera (con el eterno número “12:00″ parpadeando) y su celular; aquél que no sabe de finanzas se verá eternamente en deuda (llámese la hipoteca, el préstamo de la financiera o la cuota de la tarjeta), y aquél que no conoce la higiene (y por ende, de las bacterias) vive mas tiempo en el hospital que fuera de él. Aquél que es incapaz de comprender la vida en sociedad regala su voto a cambio de “un pancho y una Coca”. Ciertamente, la vida en la ignorancia dista de ser fácil y, mucho menos, deseable. Pero hoy, querid@s lector@s, debo declarar oficialmente que ya no estoy tan seguro de ello. (seguir leyendo…)


