Para la editorial de hoy, voy a transcribirles el texto (traducido casi fielmente) del discurso dado por Steve Jobs, CEO de Apple Computer y Pixar Animation Studios, a los egresados de la Universidad de Stanford el 12 de Junio de 2005. Es un poco largo, pero créanme que vale la pena. Éste discurso ya fue visto más de 2 millones de veces en Youtube, y les aseguro que no tiene desperdicio.
Me siento honrado de estar aquí con ustedes en su graduación de una de las mejores universidades del mundo. La verdad es que yo nunca me gradué. Para ser honestos, esto es lo más parecido que he tenido a una graduación. Hoy voy a contarles tres historias de mi vida. Eso es todo, no es gran cosa. Sólo tres historias.
La primera historia es acerca de conectar los puntos.
Abandoné la Universidad de Reed luego de 6 meses, pero me quedé como alumno libre por unos 18 meses antes de realmente abandonar. Entonces, ¿por qué me fui?
Comenzó antes de que naciera. Mi madre biológica fue una joven soltera graduada de la universidad, que decidió ponerme en adopción. Ella sostenía fuertemente que yo debía ser adoptado por graduados universitarios, así que todo fue arreglado para que yo fuera adoptado por un abogado y su esposa. Excepto que cuando nací ellos decidieron, a último momento, que querían una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a la mitad de la noche preguntando: “tenemos un bebé varón inesperado, ¿lo quieren?” Ellos dijeron: “Por supuesto.” Mi madre biológica descubrió luego que mi madre nunca se había recibido de la universidad, y que mi padre nunca terminó la secundaria, así que se negó a firmar los papeles finales de la adopción. Solamente cambió de idea unos meses después, cuando mis padres prometieron que yo asistiría algún día a la universidad.
Y 17 años después fui a la universidad. Pero ingenuamente elegí una que era casi tan cara como Stanford, y todo el dinero de los ahorros de mis padres de clase trabajadora se estaba gastando en mis cuotas. Luego de seis meses, no le veía sentido. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida, y no tenía idea de cómo la universidad me ayudaría a encontrarlo. Y sin embargo allí estaba, gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado toda su vida. Así que decidí abandonar la universidad y confiar en que todo se resolvería. Fue bastante traumático en el momento, pero mirando hacia atrás creo que fue una de las mejores decisiones que jamás haya tomado. En el instante en que abandoné pude dejar de tomar las clases que no me interesaban, y comencé a presentarme en las que parecían interesantes.
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