Gato Acústico (Acoustic Kitty) fue un proyecto de la CIA lanzado por el Directorado de Ciencia y Tecnología en los 60, que pretendía utilizar gatos en misiones espía. Se implantaba una batería y un micrófono en un gato, y una antena en su cola. De este modo, se podría espiar a cualquier objetivo sin levantar sospechas.
Victor Marchetti, un ex-oficial de la agencia, es quien relató la curiosa anécdota. Según nos cuenta, el equipo descubrió que el gato abandonaba la misión cuando tenía hambre, así que añadieron circuitos en el cerebro del animal que les permitiera eliminar esa sensación. “Finalmente”, cuenta Marchetti, “estuvieron listos. Lo llevaron a un parque y dijeron ‘Escucha a esos dos sujetos. No escuches a nadie más - ni a los pájaros, ni al gato, ni al perro. Sólo a esos dos sujetos‘”. Luego, lo bajaron de la camioneta… y un taxi lo atropelló cuando cruzaba la calle.
Se calcula que el costo tanto en cirugía como en entrenamiento alcanzó los 20 millones de dólares.


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