En general, soy lo bastante cabeza dura como para creer que siempre tengo la razón (lo cual me recuerda: si alguna vez leíste algo acá y no estabas de acuerdo, ¡estás equivocado!). Sin embargo, a veces un rayo de iluminación golpea mi cabeza (generalmente, en la forma de un ladrillo o similar) y me surge una sombra de duda de si es posible que alguien más tenga la razón sobre tal o cual asunto. Hoy, cortesía de un adoquín flojo, tengo una duda con respecto a la famosísima obra Hamlet, de William Shakespeare (nota: spoiler warning, aunque no se si se cuenta como spoiler cuando la obra tiene más de 400 años). Con respecto a esta obra se ha escrito mucho, sobre qué simboliza tal o cual cosa. Por ejemplo, esto:
Ofelia ha sido defendida por críticas feministas, más notablemente Elaine Showalter. Ofelia está rodeada por hombres poderosos: su padre, hermano y Hamlet. Los tres desaparecen: Laertes se va, Hamlet la abandona y Polonio muere. Las teorías convencionales sugieren que sin estos tres hombres poderosos tomando decisiones por ella, Ofelia enloquece. Las teóricas feministas argumentan que ella enloquece con culpa porque, cuando Hamlet mata a su padre, ha cumplido su deseo sexual de hacer que Hamlet mate a su padre para que puedan estar juntos.
Como nota al margen, quiero decirle a estas feministas que por favor no la defiendan más. Ahora bien, en la obra Ofelia enloquece luego de que Hamlet la desdeña y su padre muere. En este sentido, quiero aclarar: no es que Hamlet le dice “seamos amigos“, sino que más bien la revuelca por el aire, la tira al piso y la acusa de… bueno, de cosas irreproducibles. Y cuando decimos “su padre muere” no nos referimos a “le dio un ataque”, sino más bien a “lo acuchilló el mismo que había sido su pretendiente pero la revolcó por el aire, la tiro al piso, la acusó de cosas irreproducibles y le hizo insinuaciones no propias de una dama durante una obra de teatro”. Con todo esto, ¿es realmente necesario justificar la locura de la pobre Ofelia en un supuesto deseo sexual reprimido, o en el poder de su familia?
Sobre este tipo de análisis siempre tuve un cierto recelo. En esta misma obra, se ha escrito que Hamlet no mata a su tío debido a un conflicto edípico no resuelto, lo cual me resulta un poco chocante considerando que Hamlet dice (bah, en realidad piensa, pero el actor lo dice en voz alta) “Oh, cómo quisiera matar a mi tío, pero no lo haré porque está confesando sus pecados” (o algo así). Entonces, ¿cuántos sentidos ocultos puede haber, cuando el mismo autor nos escribió en el guión la razón? Esto mismo lo he visto con Edipo, con Antígona, con Don Quijote… Este tipo de ejercicio es habitual tanto entre los que estudian literatura como psicología (aunque leí por ahí que los personajes de los libros no tienen “dimensión psicológica”, sea lo que sea que eso signifique, lo que me hace suponer que los psicólogos y los literatos se odian), así que algún fundamento tendrán.
¿Qué opina usted, desocupado lector? ¿Será que en verdad todas las lecturas tienen segundas y hasta terceras interpretaciones? ¿Podríamos entender “El Principito” si no supiéramos que Antoine de Saint-Exupéry era aviador? ¿Son los molinos de Don Quijote representaciones del objeto fálico? ¿El lobo que se come a Caperucita Roja es una alegoría del predominio del comunismo sobre el imperialismo yanqui gracias a los esfuerzos de la clase trabajadora, representados por el leñador? ¿Habrá leído David Copperfield el libro del mismo nombre?
Bueno, eso último probablemente no: David Copperfield es un gran libro, pero más triste que la escena de Futurama donde el perro de Fry lo espera. Y eso es mucho decir.