29/12/2009

Pregunta:¿Que sale de juntar a una actriz moderadamente conocida, dos humoristas de medio pelo, cinco bailarines, un recolector de basura, un campeón de ajedrez, un futbolista retirado, dos enólogos, un productor de TV, tres cantantes frustrados y un mago que anima fiestas infantiles?

Respuesta: Una obra de teatro en Villa Carlos Paz

23/12/2009

Hoy escribí un artículo bastante largo, llamando a los fans de una serie muy conocida a unirse en pos de hacer una nueva versión más dinámica y fiel que la original. Sólo que, como siempre ocurre en estos casos, lo que yo iba a proponer como un acto de fanatismo ya fue hecho anteriormente por una empresa como un acto comercial.

Y lo peor es que creo que la voy a comprar, o al menos descargarla.

20/12/2009

Justo cuando pensaba que podíamos terminar el año sin que falleciese alguna celebridad de la que nos caen simpáticas, esto:

La actriz estadounidense Brittany Murphy, estrella de películas como Eight o Clueless, murió hoy de un paro cardiaco a los 32 años.
Fuentes del Departamento de Bomberos de la ciudad de Los Ángeles informaron que a las 8 hora local (16 GMT) los servicios de emergencia recibieron una llamada desde la vivienda de Murphy y su esposo, el guionista británico Simon Monjack.
La actriz fue trasladada al hospital Cedars-Sinai Medical Center, donde pese a los intentos de reanimarla llegó ya fallecida.

Si bien ninguno de los integrantes del equipo lo reconocería en público, Clueless y Little Black Book están entre esas películas que siempre vemos cuando las enganchamos en el cable.

Brittany Murphy

Si no les molesta, bien apreciados lectores, creo que es un buen momento para declarar que el 2009 apesta.

19/12/2009

Si son de los que tiene en su casa esa caja cuadrada a la que llamamos televisor (si no, no saben cómo los envidio), probablemente les pasó alguna vez de ver un programa en el cual el conductor, sin nada mejor que hacer, alarga y alarga y alarga y alaaaaaaaaaaaaaaarga el programa, generalmente para que los anunciantes puedan ir a una nueva pausa, el locutor pueda hacer publicidad de un programa que nadie ve o la familia de los participantes puedan decir lo mismo que han dicho 5 minutos antes. Si son como yo (o sea, unos amargados), entonces también les habrá pasado de gritarle al televisor algo como “¡dejá de hacer tiempo de una vez, imbécil!” (todos sabemos que, al gritarle a un locutor de TV, las ondas electromagnéticas transportan nuestra voz, y sólo la nuestra, de modo tal que el locutor nos escucha). Afortunadamente, anoche en la final de Talento Argentino, los televidentes tuvieron una pequeña venganza:

Si bien me imagino que en este momento el escribano estará buscando asilo político en Birmania, yo quiero aprovechar este medio para brindarle todo mi apoyo, no sólo porque cualquiera puede equivocarse, sino porque tengo la esperanza de que haya sido algo totalmente intencional, planeado como venganza por parte del escribano por un sueldo mal pagado, unas vacaciones recortadas o, mejor aún, como forma de resarcir a los televidentes por años de maltrato.

Martín Amuchástegui, usted es mi ídolo. Si alguna vez necesita una página web, el equipo de 7c0h se la hace de cortesía.

Nota extra: el ganador, Daniel Ferreyra (y sus acompañantes, es justo decirlo), toca la guitarra como pocos. Eso es música, y no pavada. Lolo, muérete de envidia.

16/12/2009

Probablemente no estén familiarizados con el concepto de Catch-22. El ejemplo típico es el siguiente, obtenido de la novela del mismo nombre: El piloto John Jossarian busca cómo evitar volar en la siguiente misión, por considerarla suicida. Descubre que los pilotos con problemas mentales no están obligados a volar. Existe, sin embargo, la Trampa-22 (Catch-22), que especifica que “demostrar preocupación por la seguridad personal en una situación de peligro real e inmediato es el proceso de una mente racional“. Luego,…

Orr estaba loco y podía evitar volar. Todo lo que tenía que hacer era pedirlo, y tan pronto como lo hiciera ya no sería considerado loco y tendría que volar más misiones. Orr tendría que estar loco para volar más misiones, o cuerdo para no volar, pero si estaba cuerdo tenía que volar. Si volaba, estaba loco y no tenía por qué hacerlo, pero si no quería volar estaba cuerdo y tenía que hacerlo.

¿Se entiende la idea? Si estaba loco, volaba; si estaba cuerdo, también volaba. Esto es lo que se conoce como un Catch-22. Toda esta introducción no es más que un preámbulo para la siguiente discusión, que se ha dado con frecuencia últimamente en mi humilde hogar:

- Hoy cocino yo
- No, porque no sabés cocinar
- Pero para aprender a cocinar necesito practicar. ¿Cómo voy a aprender sino?
- No me importa, cocino yo. (y para demostrar el punto, comienza a hacerlo)

Supongo que no hay manera civilizada de resolver el problema.

Hace 32 años, en una época donde la película más taquillera del año tenía un poster como este,

Poster de Smokey and the Bandit

se estrenó una película de la 20th Century Fox por la cual nadie daba mucho - de hecho, la Fox debió amenazar a varios cines para que la exhibieran, y aún así fueron pocos los que la estrenaron. Esta película comenzaba de esta manera:

La escena, para aquellos que viven debajo de una roca adentro de un termo en una burbuja, no es otra que el comienzo de Star Wars, una de las películas más influyentes del siglo pasado (que viejo me siento…). Esta escena, en particular, no sólo superaba por mucho al bigote de Burt Reynolds, sino que sorprendió a los espectadores de modo tal que la película supo permanecer más de un año en cartelera.

¿A qué viene esta lección de historia? Siendo parte de la generación que vio Jurassic Park a los 9 años, crecí con la animación por computadora desde siempre, y me perdí un poco ese tiempo en el que era una pavada identificar qué era real y qué era una marioneta. Durante algún tiempo tuve esa duda dando vueltas en mi cabeza, hasta el día en que fui a ver, en una curiosa coincidencia cósmica, Star Wars - Episodio III al cine. La película, para los que no la hayan visto (obviamente, spoilers de aquí en más, aunque sobre los primeros 5 minutos así que capaz que no cuenta), comienza medio flojita, con una nave sobre un planeta cualquiera, pasan volando dos navecitas, dan un par de piruetas, nada nuevo. Y entonces pasa esto:

Obviamente, un video de Youtube no le hace justicia· Yo ví esta escena en una pantalla de cine enorme, con alta definición y sonido envolvente, y les aseguro que se me vino la boca al piso. Siempre calculé que, en cines que tal vez ya no existan, 30 años antes, multitud de jovenes se habrán sorprendido del mismo modo que yo, y encima con casi la misma película. De un modo u otro, con tantas películas y series del espacio dando vueltas, supongo que hacía falta George Lucas para traernos una verdadera guerra intergaláctica.

No se por qué traigo esto a cuento ahora. Probablemente tenga algo que ver con el inminente estreno de Avatar, la cual pienso ir a ver en 3D si fuera posible (y si está en idioma original, traducida no la veo ni a palos). Los efectos parecen estar muy buenos (bah, la película misma es un efecto largo), y la historia parece decente. Es evidente que la tecnología no falta, pero me pregunto cuánto habrá de creatividad. Sería bueno, creo yo, que ahora que ya podemos destruir la Casa Blanca con naves extraterrestres o la Torre Eiffel con meteoritos, ahora que ya nos dimos el gusto de arrojar camiones por el aire sin cuerdas ocultas, se usaran estos efectos para contar mejores historias, y no simplemente las mismas de siempre con más explosiones.

14/12/2009

En mi reciente viaje a Tucumán, en temporada baja (lo aclaro porque a lo mejor tiene algo que ver), me sorprendió no encontrar un sólo lugar que me vendiera una remera que dijera “Tucumán“, o para ser más precisos, me sorprendió encontrar un único lugar que vendiera, y encima con ilustraciones que no tenían nada que ver con la ciudad (dibujos mayas, para ser concretos). Lo que sí encontré, por toooooodos lados, fue venta de ponchos. Era imposible tirar una piedra sin pegarle a alguien que los vendiera.

En vista de tanta oferta, me puse a pensar un poco en qué utilidad tiene un poncho en el mundo moderno. La lista a la que llegué es la siguiente:

  • Adorno de pared
  • Adorno de placard (es decir, típica ropa que uno tiene en el placard para no sacar nunca - algo parecido a lo que ocurre con los tapados de piel)
  • Adorno
  • Disfraz para acto escolar - sirve tanto para disfrazarse de arriero como de gaucho o, si el tiempo apremia, de soldado del Ejército de los Andes
  • Ropa de gaucho - similar al caso anterior, pero requiere saber andar a caballo
  • Mantel para fiesta de lujo ante extranjeros incapaces de diferenciar una llama de un caballo, pero que quieren conocer la “verdadera Argentina gaucha” (pronunciado “gausha“)
  • Frazada pequeña
  • Elemento decorativo para utilizar y/o revolear en obras teatrales y/o musicales (nota: este punto sólo aplica si uno es Soledad Pastorutti)
  • Elemento ilustrativo para ubicar en una vidriera de un local donde se vendan ponchos

Como ven, “abrigo” no entra en la lista, simplemente porque cada persona a la que le pregunté en qué situación es socialmente aceptable utilizar un poncho me respondió “ninguna“, lo cual me lleva a la conclusión de que, en este preciso momento, hay miles de personas en el país que compraron un poncho con el único objetivo de guardarlo en el placard.

Debe haber algún uso extra para un poncho, ¿no? ¿O es que en realidad nadie se atreve a decirle a la industria nacional que los ponchos están out? Sea como sea, si alguien puede darme una buena excusa para ponerse un poncho en plena ciudad, me traigo uno de las vacaciones.

11/12/2009

Aquellos que no vivan enganchados a la red de redes como nosotros probablemente no sepan qué es un meme, o con suerte habrán leído la palabra por ahí sin saber exactamente qué significa. Mas allá de la definición oficial (”la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro“), un meme de internet es una frase o concepto que se hace muy popular en muy poco tiempo.

Dependiendo de cuanto tiempo pasen en internet (y de su salud mental, o la falta de la misma), es casi seguro que habrán visto alguno, probablemente en la forma de “Viste el video ese en el que el chabón pone cosas en una licuadora?” o similar. Lamentablemente, esto de estar al día con los memes de internet es una tarea que demanda una dedicación 24×365, así que si no están al día entonces tienen muchas horas de Youtube por delante (podrían también probar con un par de días en los foros de 4Chan, pero esa es una alternativa que no quieren tomar, creanme). Sin embargo, como un servicio a la comunidad, voy a dejarles un pequeño video, con un resumen de 100 de los memes más populares en menos de 4 minutos.

De esta lista yo conocía 33, lo cual nos dice, en primer lugar, que estoy pasando más tiempo del recomendado viendo tonterías en internet. Incluso si no conocen ninguno, el video es una muy buena recopilación de todo lo que es la internet, desde ¿Dónde diablos está Matt? (nota muy proximamente) hasta gente que es golpeada por sorpresa, pasando por un par de gatos, gente lastimándose bastante fulero y un tal David que vuelve del dentista bastante pasado de rosca con la anestesia.

Por cierto: si alguien me dice quién es el pibe que aparece en 1:25, se lo agradeceré :)

10/12/2009

Hoy recordamos los 10 años del retiro de Boris Brovchenko, tal vez el más rudo miembro del escuadrón de bomberos que esta institución haya conocido. Nacido en las heladas estepas de Siberia, en lo que solía ser la Unión Soviética, Boris pasó gran parte de su vida adolescente luchando contra osos, talando árboles y pescando en lagos helados. Durante el auge de la Guerra Fría emigra a la Argentina hasta el barrio de Caballito, barrio en el que vivió el resto de su vida. Careciendo de estudios formales, y desconociendo por completo el castellano, Boris consiguió empleo en lo que hoy es el Cuartel de Bomberos Voluntarios de La Boca, cuartel en el cual trabajaría toda su vida hasta su retiro, en 1999.

Es importante notar que, dadas las bajísimas temperaturas de las estepas siberianas, Boris no había visto un incendio en su vida. De hecho, un dato poco conocido es que, en los crudos inviernos siberianos, el fuego mismo se congela y es necesario descongelarlo a martillazos para poder cocinar. Y ni hablar de utilizar mangueras con agua, las cuales se revientan como si fueran botellas en un freezer. Estos datos, que pueden parecer menores, son los ingredientes que dieron origen a una leyenda que aún hoy se recuerda.

Los bomberos de Caballito, habiendo notado simultáneamente que Boris no entendía una palabra de castellano pero que tenía una espalda ancha como una topadora, decidieron darle el hacha del cuartel y ponerlo a tirar abajo las puertas de las casas hasta que pudieran explicarle qué es una manguera, cómo se usa, y por que no debía utilizarla para enlazar los osos del zoológico. Sin embargo, llegado el momento, cuando le hicieron a Boris la señal de que tirara abajo la puerta de la casa que se incendiaba (mediante una seña que, en retrospectiva, podría haber sido un poco más directa), vieron con asombro como Boris tiraba abajo la puerta con la fuerza de sus puños, y entraba corriendo al lugar. ¡Y eso fue sólo el principio! Acostumbrado a lidiar con el tenue fuego de su Siberia natal, y armado únicamente con un hacha que para él parecía un escarbadientes, Boris comenzó a atacar al fuego con sus propias manos, partiéndolo mediante hachazos, ahorcándolo entre sus musculosos brazos, pateándolo y, según se cuenta, hasta a los mordiscones. Y no fueron pocos los que se sorprendieron cuando, 20 minutos después, vieron a Boris Brovchenko salir del interior de la casa. Ligeramente chamuscado, sí, pero con una gran sonrisa por haber cumplido bien con su primer trabajo y, más sorprendente aún, sin que quedara rastro alguno del incendio.

Durante años, Boris fue el único caso documentado de un bombero capaz de pelearse contra un incendio y ganarle. Cuando finalmente supo suficiente castellano como para entender de qué servía la manguera ya era tarde, pues Boris le había tomado el gusto al ejercicio (”así es más divertido”, solía justificarse), y no abandonó nunca su costumbre. A veces, sólo por diversión (y si la multitud era lo suficientemente grande), solía hacerse el distraído y tiraba un poco de agua como si nada (es justo aclararlo: cuando tomaba la manguera por sí mismo, más que apagar un incendio parecía que estuviera regando las plantas), hasta que la multitud se desesperaba, momento en el cual tiraba la puerta abajo y entraba corriendo, mientras la multitud enloquecía al grito de “dale Ruso, daleee Ruuuuussoooo“.

Hoy en día, Boris vive aún en el barrio, junto a su esposa y sus dos hijos. Ninguno de ellos parece estar interesado en seguir los pasos de su padre en el Escuadrón de Bomberos, lo cual no significa que no lleven la sangre de la familia en las venas: el menor de sus hijos, Vladimir Gustavo, fue el encargado de hacer el asado durante la fiesta que organizó el Cuartel de Bomberos. A nadie pareció sorprenderle que, después de prender el fuego, Vladimir tomara cada tanto las brazas entre sus manos para ver si estaban lo suficientemente calientes.

08/12/2009

Una frase bastante popular en Norteamérica es “poner tu dinero donde está tu boca” (put your money where your mouth is). Como parece una buena filosofía, me compré un celular en DeRemate Argentina.

Si no entienden la relación entre una cosa y otra evidentemente no son grandes seguidores de este blog, pero de todos modos lo aclararé en otra actualización pronto (espero).

En otro orden de cosas, espero que en esta semana podamos retomar nuestro ritmo habitual.

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